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Egipto y el Vaticano

La relación entre Egipto y el Vaticano ha experimentado una encomiable transformación durante las últimas décadas. El 10 de mayo de 1973, en el Vaticano, el papa Shenouda III firmó, junto con el papa Pablo VI, una declaración cristiológica que ponía fin a años de discordia. El nuevo milenio marcó un nuevo momento trascendental, cuando el papa Juan Pablo II visitó Egipto en un peregrinaje sin precedentes. El papa alabó Egipto como cuna del conocimiento, de la religión y de la unidad, y emprendió un viaje con el objetivo de rememorar pasajes épicos de la Biblia. "Gracias, Sr. Presidente, por hacer posible mi estancia aquí y mi visita al lugar donde Dios habló a Moisés. Que el Dios en las alturas bendiga su tierra con paz y prosperidad." Con estas palabras, el papa Juan Pablo II mostraba su agradecimiento al expresidente Hosni Mubarak durante la conferencia de prensa.

A pesar de la pérdida de inercia durante la década siguiente, la unidad se restableció de nuevo con la investidura del papa Francisco en 2013. "Recemos juntos por la paz, el diálogo y la reconciliación en el seno de esta amada nación", decía el papa acerca de Egipto durante la revolución que sufrió el país en 2013. El papa egipcio Teodoro II fue una de las primeras personalidades en visitar al papa Francisco y felicitarlo por su investidura. "Supone un motivo de gran felicidad y un verdadero momento de gracia poder recibirles aquí, rememorando el encuentro histórico entre nuestros predecesores hace cuarenta años, en una muestra de paz y fraternidad, tras siglos de desconfianza mutua", dijo el papa Francisco a la delegación de la iglesia copta ortodoxa de Egipto.

Con estas muestras de un nuevo y sólido vínculo, y la visita del papa a Egipto prevista para este mes, la conexión del país con el Vaticano no puede más que aumentar: una conexión que pretende de forma proactiva mejorar las vidas de los ciudadanos egipcios y de la comunidad internacional.