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La majestuosidad de las civilizaciones antiguas

Puede que no exista un mayor homenaje al ingenio de toda una sociedad que la Gran Pirámide de Giza en Egipto. Este coloso de 147 metros de alto se eleva por encima de otros monumentos contemporáneos, como la Estatua de la Libertad o el Big Ben. Según las creencias, el faraón era Horus, el dios con forma de halcón y protector de Ra, el dios del sol (la única entidad más sagrada que el faraón), elegido por los cielos para servir como mediador en la Tierra. Por consiguiente, esta antigua civilización consideraba que cuidar de su rey, incluso después de la muerte, redundaba en su propio interés. A comienzos de 2630 a. C., el rey Zoser ordenó a sus trabajadores que construyeran una pirámide de piedra de 62 metros de altura en Saqqara, la cual dio paso al nacimiento de una tradición que continuaría hasta el rey Keops, en nombre de quien se erigiría la Pirámide de Giza 60 años más tarde. En contraste con la creencia popular, estas pirámides no fueron construidas por esclavos, sino por trabajadores remunerados y genios de la arquitectura, durante épocas en las que el Nilo se desbordaba e impedía que atendieran sus cultivos.

No obstante, las proezas de la antigua civilización egipcia se extienden más allá de los monumentos pétreos. Para empezar, los egipcios establecieron los días de 24 horas y los años de 365 días, a fin de optimizar con esmero su producción agraria y sincronizarla con las implacables inundaciones del Nilo. Asimismo, los granjeros egipcios fueron unos de los primeros en inventar el arado, que usaban para sembrar rápida y eficientemente interminables campos dorados bajo un sol abrasador. Sin duda, estas contribuciones han revolucionado el mundo tal como lo conocemos, pero incluso sus invenciones menos influyentes siguen sorprendiendo a los investigadores a día de hoy. A los egipcios se les atribuye la invención del maquillaje de ojos, una sofisticada lengua escrita, el papel de papiro (un secreto muy bien guardado hasta 1965), las pastillas de menta y la pasta de dientes para lidiar con los problemas dentales, el deporte de los bolos, la primera "barbería", e incluso las primeras cerraduras, por mencionar algunos ejemplos.

La fascinación sin límites hacia el antiguo Egipto y su extraordinaria gente queda patente con toda seguridad cuando nos sumergimos en la historia y descubrimos un atisbo de sus increíbles logros. Y es que, incluso después de todos estos años, esta civilización ancestral aún tiene muchas historias que contar.