En el corazón de El Cairo del jedive

Añadido el ene. 11, 2018

Viajar y hacer turismo son actividades humanas importantes. Existen dos tipos esenciales de turismo: visitar un lugar, que es el más conocido, diverso y común, y visitar un tiempo concreto, que es el más interesante y emocionante. Si visita El Cairo, está de suerte porque esta ciudad le brinda la oportunidad de experimentar ambos.

Así es como El Cairo desconcertó a las ciudades del mundo cuando el jedive Ismail finalizó la construcción de El Cairo moderno y su sublime palacio en el distrito de Ismailia, uno de los grandes distritos de El Cairo. Al cruzar hacia la plaza de Ismailia, en la otra orilla, encontrará un extenso parque, ya que frente al palacio solo había jardines. Al otro lado, tres calles amplias y rectas llamarán su atención. Primero encontramos la calle El Tahrir, que cruza la plaza Bab-el-Louq y se dirige hacia la plaza que habita el Palacio Abdín, el primer cuartel general fuera de la Ciudadela desde su construcción. También encontramos la calle Qasr-el-Nil, que cruza la calle Solimán bajá, que debe su nombre al coronel francés que se convirtió al Islam adoptando el nombre de Solimán bajá, se casó con la hermana del Mehmet Alí y se convirtió en el primer jefe de la Academia militar egipcia.
La plaza de Solimán bajá ahora recibe el nombre de plaza Talaat Harb. El sol se levanta sigilosamente por encima de la estatua de Talaat Harb, conocido por ser el fundador de la economía egipcia de la historia contemporánea de Egipto.
Cruzamos la plaza y, hacia la otra mitad del círculo, encontramos uno de los edificios de Behlar, cuya impronta europea está presente en muchos de los edificios de Egipto. Cuando llegó al país en 1906, no era consciente de que dejaría un legado arquitectónico del cual todos los egipcios se sienten orgullosos. El toque europeo que proporciona a la arquitectura egipcia le confiere un punto especial que nunca pasará desaparecido.
El suizo Charles Albert Behlar nació en 1868 y dejó su huella especial al estilo europeo en más de una ciudad, como El Cairo, París o Jerusalén. El estilo creativo de Behlar se transmite a través de muchos lugares, especialmente en hoteles, dentro y fuera de El Cairo. En 1906, construyó los hoteles Upper Egypt en Lúxor y Asuán. También compró acciones de un antiguo hotel de El Cairo e inmediatamente después lo renovó, y, ya en 1925, controlaba los principales hoteles de El Cairo y Alejandría.
En 1907, Behlar creó un bonita zona europea, el Zamalek, antes conocido por Bulaq. En 1908, compró un primer trozo de terreno en la isla Gezira, que fue ampliando, y empezó a construir casas y edificios que aún perduran. Además, también construyó el palacio El-Gezira para el jedive Ismail.
En el centro, los toques europeos de Behlar se ilustran en edificios que ahora pertenecen a aseguradoras, en el pasaje "Behlar", como algunos lo llaman, y en algunos de los edificios de la plaza Talaat Harb. El pasaje "Behlar" es una copia de la calle Rivoli de París; con sus tiendas y galerías de arte solía ser una de las zonas comerciales más caras de la ciudad.
Behlar logró diseñar las calles del centro de El Cairo y, al mismo tiempo, mantuvo la armonía entre las calles y las tiendas existentes. Por este motivo, los términos contractuales que regían el alquiler de las tiendas eran muy estrictos.

Ya nos vamos. La luz del sol vuelve a brillar al posarse sobre la cabeza de la estatua de Talaat Harb, lo que anuncia el final de nuestra visita por El Cairo, la ciudad que nunca duerme.